El alma de Bengala


Entrando a la universidad uno se pregunta si encontrará algo que reafirme lo que se dice de esta etapa de la vida: ¿realmente viviré momentos emocionantes? Muchos no encontrarán una respuesta certera, pero en mi caso, puedo decir que sí: encontré una experiencia única. Fuera de un simple trabajo, proyecto o como muchos de nosotros universitarios lo vemos, “la molestia que nos quitara la diversión del fin de semana”, esta vez fue algo diferente. No se trató de un trabajo simple, como algo escrito, que se tuviera que entregar engargolado en tiempo y forma, sino más bien, algo que tenía que vivir para aprobar y formarme como universitaria.




Al principio era un simple evento universitario, un evento donde videos producidos anteriormente por nosotros, los alumnos, se presentaban para premiar al mejor en cada categoría. Al principio no parecía la gran cosa, una simple exhibición de videos en donde mi trabajo consistía en promocionarla y darle seguimiento en redes sociales durante tres mese. Todo sonaba demasiado sencillo…pero la realidad fue otra, y muy distinta. Era realmente agotador: reuniones en equipo, planeación de temas, asignar redes, largas discusiones sobre hora y contenidos a publicar. Cuando pensaba eso sería todo, la realidad me golpeaba y se volvía peor. Levantarse temprano, publicar y publicar; recibir regaños por una falta de ortografía, llegar temprano y, por si fuera poco, tener preparar temas para el siguiente día. Parecía un martirio diario sin fin, pero es entonces llegé el día del evento.



Como era de costumbre, llegamos temprano, cansados y mal desayunados, pero al ser el último día eso no nos importaba mucho. Nos comenzamos a organizar y ya se sentía el nerviosismo que nos golpeaba las venas a cada integrante del staff. No éramos participantes, pero teníamos los mismos miedos, emociones y nervios que cualquier concursante tendría; lo de nosotros, estaba planeado para que todo saliera bien. El saber que un telón se abriría era demasiado en peso nuestros hombros. Ya sea el correr de un lado a otro, escribir, gritar, dar ordenes, organizarse entre murmullos…sentíamos tanta presión, ¡la euforia de empezar! Cinco, cuatro, tres, dos…entonces arrancó.




Pasaban los minutos. Presentaciones de video, bienvenida a invitados, entrega de torfeos, palabras de agradecimiento. Recuerdo escuchar el tecleo de computadoras que cargaban de información, una y otra vez, a las redes sociales. Teníamos la piel chinita al escuchar la música y al ver a los artistas invitados; gritábamos de emoción al compartir el triunfo de nuestros compañeros, o de tristeza de sentir su derrota, incluso cuando ni siquiera participamos en esa producción. Pero, aun así, con todo, la emoción le ganó al cansancio, la euforia le ganó al nerviosismo y la alegría le ganó a la pereza.


Y en un abrir y cerrar de ojos, todo por lo que habíamos trabajado acababa de cobrar vida, hacer su desfile triunfal, apagar su flama muriendo victoriosamente y esperando su resurrección el próximo cuatrimestre. Y ese sentimiento, el de construir algo, llenarlo de vida y vivirlo; ya sea con cansancio, enojo, tristeza o alegría, eso, es el alma de Bengala.


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NeoPulp, Año 1, junio 2017, es una publicación periódica editada por Viridiana Morales, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, C.P. 54720, www.neopulp.com. Editor responsable: Viridiana Morales . Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 03-2017-000000000000-00, ISSN: 0000-000, ambos otorgados por el Instituto Nacional de Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este sitio, Viridiana Morales, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, C.P. 54720.