Medea o la historia de todos los días

Medea, es la extranjera de costumbres lejanas y ajenas a cualquier sentido común, quien marca la pauta de una historia de traición, vocifera el sentido del horror y nos remonta a un relato paradójico del mundo actual. Un relato viejo; pero no tan viejo cuando se analiza a la modernidad y los símbolos en que está construida la puesta en escena, Medea en el Paraíso.


Doctoranda por la Universidad Sorbonne Novell-Pars 3, actriz, directora e investigadora de teatro, María Teresa Paulín y NARANJA-ESCENA son los responsables de Medea en el Paraíso, una adapatación de Médea, de Eurípides, que se presenta en el Centro Nacional de las Artes hasta la primera semana de julio.



— María Teresa, ¿Qué es Medea en el Paraíso?


— Es una adaptación a la actualidad de la obra de Eurípides, Medea. La primera vez que este proyecto me vino a la mente fue en 2010, mientras vivía en París. En 2014 me convocó el Centro de las Artes de Guanajuato para la realización de una puesta en escena y me pareció que era un buen momento para montar el proyecto. Se publicó la convocatoria para la audición, donde participaron actores de distintos países y diferentes lugares del país. La puesta en escena se estrenó en Salamanca, Guanajuato. Inmediatamente la compañía franco mexicana NARANJA-ESCENA, de la cual soy directora artística, se hizo responsable de la producción y gestión para la continuidad del proyecto. Medea en El Paraíso fue seleccionado para las Jornadas Alarconianas; también se programó en el Centro Nacional de las Artes.


La historia se desarrolla en algún lugar de Latinoamérica, en el club nocturno El Paraíso. Medea, la extranjera por antonomasia, se casa con Jasón un político encantador que aspira al poder y la fortuna. Medea en la obra griega es sobrina de Circe, de quién aprendió la hechicería; en esta adaptación Medea hechiza a los hombres a través de su sensualidad y trabaja en el club nocturno de clase alta, por lo que es socialmente mal vista y una piedra en el zapato para su esposo, de quien tiene dos hijos. Obsesionado por seguir escalando en la política, Jasón está dispuesto a casarse con Glauce, la hija de Creonte, protector de Jasón, otro político de mayor rango. A diferencia de la obra griega el coro y el pedagogo que presenta Eurípides son asumidos en un solo personaje, El presentador del club nocturno, un personaje sarcástico e invasivo. Por su parte la nodriza desaparece y en su lugar tenemos a Bárbara, amiga y confidente de Medea.


Para María Teresa Paulín es importante el movimiento. A través de él se abre un canal donde el espectador cede terreno y empieza entrar en lo imaginario que produce el teatro.

— Entonces también sería pertinente el método, la forma en cómo se aborda lapuesta en escena.


— Mi método de trabajo está muy relacionado con la música, la puesta en escena es como una partitura musical en la cual cada elemento sobre el escenario se articula en una especie de engranaje. Durante todo el proceso de montaje Armand Álvarez y yo entrenamos a los actores a través del sistema de movimiento para que vayan desarrollando una alta consciencia sobre su cuerpo y el entorno que los rodea.


El entrenamiento es riguroso, pero muy importante, puesto que les permite adquirir la capacidad de integrar cualquier estímulo a la puesta en escena, incluso aquellos que son totalmente externos, como los ruidos que suelen generar los espectadores.


— ¿Cómo decides alejarte del público para que ellos miren más de cerca?


— Esta distancia se lleva a cabo a través de un sistema de movimiento basado en la estilización corporal. Los movimientos exacerbados revelan información que se esconde en los movimientos ordinarios. En otras palabras, la estilización permite la creación de imágenes de alteridad que aparentemente le resultan ajenas al público, pero en realidad son una trampa, puesto que pareciendo ajenas o poco naturales el espectador tiene la sensación de que existe una distancia, una barrera entre él y la acción escénica y entonces baja sus protecciones. De tal suerte que cuando menos se los espera se ve más inmerso e identificado de lo que pudo haber imaginado.


— ¿Por qué hablar de la monstruosidad?


— La monstruosidad es un tema recurrente en mi trabajo y la característica de nuestra época. A menudo me hago muchas preguntas y reflexiono alrededor del tema, me intrigan los mecanismos de autodestrucción que emplea el ser humano y su capacidad de perversión. Me pregunto que hay más allá de la monstruosidad y no dejo de relacionarla con la belleza. Con el paso del tiempo observamos en las obras de arte imágenes cada vez más violentas porque el límite de lo monstruoso se ha ido extendiendo y aquellos actos o imágenes que antes parecían monstruosos ahora resultan cotidianos. De ahí nace mi profunda curiosidad.


— Por otro lado, Medea en el Paraíso significa un laboratorio de experiencias nuevas. Por el método del que hablaste, ¿pretendes romper con el escenario y hacer del público un actor más?


— En efecto, la puesta en escena es un experimento, la oportunidad para crear un lenguaje propio. A diferencia de lo que planteas, no me interesa hacer del público un actor más, eso me parece una aberración, aunque no descarto que pueda funcionar y apoyar un discurso bien articulado. El público participa con su imaginación, gracias a ella cobra sentido la puesta en escena. Jamás me ha gustado subir al público al escenario o pedirle que hable o actúe, ese es nuestro trabajo, el de los actores y el mío, así que no me parece justo cambiar los papeles.



— ¿Sientes que lograste el objetivo con el público?


— Esperaba que se salieran algunas personas del espacio, pero no sucedió. La obra es incómoda, el dispositivo está inspirado en un aparador, como aquellos en los que se exhiben las prostitutas de Amsterdam; los actores se encuentran expuestos en él mismo, cual muñecos, los hijos de Medea, representados por dos maniquíes apoyan esta idea. La gente que se dedica al teatro trata de encasillar o definir la puesta en escena, pero al parecer no resulta sencillo. Sucede que el tono de la obra se mueve durante el desarrollo de la misma, como si fuera una tuerca que se va apretando cada vez más, hasta tronarse; y los personajes son irónicos, sarcásticos y exacerbados, casi clownescos.


Sobre si logré o no mi objetivo con el público… Digamos que yo trabajo en el proceso de creación, el resultado ya no me pertenece, como diría Machado: “[…] poetas, solo Dios habla”. Cierto es que estoy contenta de constatar el interés que ha despertado esta puesta en escena.


El papel de Jason lo interpreta Marcos Celis; Medea, Alicia González; Barbara, Verónica Villacaña; Creonte, Jaime Quiróga; Egeo, Claudio Morales; bajo la dirección de María Teresa Paulín.


La puesta en escena es una denuncia y una reflexión sobre la situación social, no sólo de México sino del mundo entero. Una situación de horror, perversión, de traición generalizada. Una reflexión de encontrar en éstos símbolos la estética de nuestra época.

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NeoPulp, Año 1, junio 2017, es una publicación periódica editada por Viridiana Morales, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, C.P. 54720, www.neopulp.com. Editor responsable: Viridiana Morales . Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 03-2017-000000000000-00, ISSN: 0000-000, ambos otorgados por el Instituto Nacional de Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este sitio, Viridiana Morales, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, C.P. 54720.