Del olvido a la memoria


Durante su juventud fue a los Estados Unidos para trabajar piscando algodón, levantando papa, cargando pieles de animales con “olor fétido”. Para él, una de las épocas más “difíciles” de su vida.


Enrique Solórzano, quien se desempeña como encargado de la fototeca de la Filmoteca de la UNAM, poseedor de una memoria envidiable para cualquier estudiante de matemáticas, literatura o comunicación, ha sabido explotar su capacidad. Gracias a esto, sabe reconocer cualquier imagen o película que tenga relación con el cine del siglo XX.


Vio la luz por primera vez en la Ciudad de México el 28 de julio de 1929, donde pasó sus primeros años entendiendo el cine de su época.


“De ahí nació mi formación profesional, gracias al gusto por el cine que tuve desde pequeño. Me grababa la cara de los actores, se me quedaban presentes los nombres de las películas.


“Tuve desde pequeño muy buena memoria, por tales razones, además del cine, juego bien ajedrez y las cartas”, comenta Enrique.


— ¿Dónde se formó profesionalmente?


— Me instruí en las salas de cine, sobre todo con cine alemán, francés, inglés. Tengo la

facultad de que todo lo que veo se me queda.


— ¿Qué lo orilló a definir el rumbo de su carrera?


— Un Hobbie. Nunca en mi vida pensé que esto me acercaría al cine y a lo que iba a marcar el destino de mi vida.


Especialista del cine silente francés, inglés, alemán y español; Enrique Solórzano, comenta la importancia de llevar a las nuevas generaciones al conocimiento del cine desde lo más popular.


“Lo importante para instruir en el cine al público es llevarlos con películas obvias. No puedes enseñarle a un niño con los clásicos, se le tiene que enseñar desde el a, b, c… No hay personas que sepan reconocer totalmente el cine, porque es muy difícil”.



El concurso de su vida


En 1971, cuando tenía 41 años, decidió concursar en el canal 8 para identificar cualquier película mexicana y americana que había transcurrido de 1931 a 1970, donde él, debía contestar cuáles eran los principales intérpretes.


“Me hicieron sufrir por ganarme los 16 mil pesos. Yo había contestado bien, pero los organizadores me dijeron que estaba mal. Cuando vi las respuestas me di cuenta que ellos eran los erróneos”. Es así como Enrique Solórzano Castillo, describe entre sus recuerdos y risas, cómo el Canal 8 buscaba algún motivo para no darle el premio.


Cuando regresó a cerciorarse a la Cineteca acerca de las cuestiones en las cuales, según los organizadores Enrique se había equivocado, encontró que le habían metido preguntas de cine italiano que no correspondían a las especificaciones del concurso.


(La pregunta era nombrar a todos los “tarzanes” que se habían filmado durante el trayecto de 1931-1970. Las cuales, contestó bien, a excepción de dos películas que eran de procedencia italiana que venían en el cuestionario).


“Me eché los 16 mil. Me hicieron trampa y yo les demostré que estaban mal, porque me habían metido dos tarzanes italianos y yo nada que ver con el cine italiano”.


La segunda vez que concursó fue en 1979. Su sobrino trabajaba en gobernación, el cual le comentó de la convocatoria. Esta vez, se retiró ganador con 43 mil pesos patrocinados por Santander Serfín. “Me fue fácil”, comenta.


El canal 13 le propuso concursar con sus 43 mil pesos, arriesgando 20 mil pesos, pero él ya no quiso apostar. Fue así como la casa productora le ofreció guardarle el dinero ya obtenido y concursar. Aceptó.


“Me echaron del concurso con una interrogación capciosa; me cuestionaron por la película ‘Frankenstein y sus amigos’ a cerca de ‘¿quién era el actor que representaba el papel de Frankenstein?’. Hasta la fecha nunca he sabido esa respuesta, porque es un tipo incógnito y con máscara. Nunca ha tenido crédito”.



Su trabajo


A partir de ese momento le llovieron ofertas de trabajo por la Cineteca Y la Filmoteca en propuesta directa de Manuel González Casanova, asegurándole un puesto de investigador. Aceptó.


La función de la que se encargó en la filmoteca, estaba esperándolo en las bodegas de foto; gracias a él es como surgen las fototeca en la Filmoteca de la UNAM. “La necesidad era inminente. Así las separé poco a poco y les di clasificación en 1982”.


“Nunca he tenido un horario, pero soy el único en la Filmoteca en rescatar a la fototeca del área”, aclara Enrique, enorgulleciéndose de su trabajo.


En 1985 realizó investigaciones especiales acerca de cuántas salas de cine se habían caído por causa del terremoto, publicándolas en revistas como Somos.


Enrique Solórzano, autor de La fábrica de sueños: estudios churubusco, 1945-1985 (en colaboración con Fernando Sutres y Carlos Salcedo), elocuente y serio; con un carácter amable para contestar, accede a su memoria y aclara que la labor que él ha hecho, lo ha llevado a conocer mucho más que otros el cine.


“Un día asistí a dar una conferencia a la Facultad de Medicina acerca del Cine Alemán; la gente quedó sorprendida de lo que conocía. Después, se me acercó un tipo ‘grandote’ con su panza de médico, preguntándome si hablaba alemán, a lo que contesté: ‘yo en cine hablo alemán, francés, italiano; sácame del cine y no hablo ni bien el español”.


Para hablar de cine, Enrique recomienda conocer al medio, entenderlo y darle significación. Con estas palabras recuerda a Iván Trujillo, ex director de la Filmoteca, biólogo de profesión; “es incongruente que alguien como él estuviera en un cargo tan importante” aclara.


“Un día estaba bebiendo con Iván Trujillo y me comentó: aunque tú no lo quieras creer yo sé bastante de cine, a lo que le contesté: aunque tú no lo quieras creer yo sé bastante de biología”.




La actualidad


Su última obra, con el título de Entre la luz y el silencio. Lupe Vélez y su tiempo, publicada en el 2007, lo ha llevado a dar lecciones de lo importante que es rescatar la memoria de lo que produce México.


Para él (por ejemplo), Lupe Vélez es mucho más trascendental que Dolores de Río “porque ella se formó a pulso, se fue de bracera, y tuvo unas épocas magnificas. Ni Salma Hayek ha superado lo que ha hecho Lupe Vélez”; aclara la importancia de no dejarla al olvido.


Enrique Solórzano, orgulloso de su memoria, recomienda una forma de mantenerla fresca; “estar a gusto con lo que haces. Es la vocación que debe tenerse para darle sentido a tu carrera”, aclara.


Enrique, se levanta de su escritorio y mira una foto de María Félix para aclarar que cuando observa a ciertas personalidades, recuerda momentos de su infancia, de su juventud y madurez; por tales razones él no piensa abandonar el oficio porque para eso “ha vivido”. “Me regresa al momento (cuando ve una foto) para recordar qué hacía yo en mi vida por esos momentos.

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NeoPulp, Año 1, junio 2017, es una publicación periódica editada por Viridiana Morales, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, C.P. 54720, www.neopulp.com. Editor responsable: Viridiana Morales . Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 03-2017-000000000000-00, ISSN: 0000-000, ambos otorgados por el Instituto Nacional de Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este sitio, Viridiana Morales, Cuautitlán Izcalli, Estado de México, C.P. 54720.